Cuentos



                                   EL POETA  Y  LA  MUSA


Y al poeta cuando murió,
fue su amiga la musa
quien lo recibió,
y el poeta consternado
no dio crédito
al ver tal escuálido esperpento,
solo su voz de lirio blanco
el reconoció.


Y le dijo el poeta a la musa
con asombro
y algo de temor:
"Te imaginaba diferente"
y guardando un poco de prudencia,
luego calló.


Y la musa  triste a la inquietud del
poeta respondió:
"Sé que no soy lo que esperabas,
te contaré mi historia
para que entiendas,
el porque de mi apariencia".


"Hace unos años,
yo era extremadamente bella,
hasta que una noche
me enamoré de un poeta,
desde entonces,
cada vez cuando el contemplaba
las flores,
el mar,
y las estrellas,
yo le regalaba mi belleza,
y así poco a poco
me quede sin nada".


El  poeta  avergonzado,
comprendió y miró
a la musa con cariño,
y gran inspiración.


Desde entonces,
el poeta solo escribe poesía
para su bien amada musa,
a quien poco  a poco
la belleza retornó,
y andan los dos
allí cerquita junto a Dios.




LA  MARIPOSA  INCONFORME



Una mariposa vivía inconforme
por no ser un pajarito,
y en su día se quejaba de su
tan mala suerte.


Ya cansada de no ser lo que quería,
indignada decidió reclamar a Dios
por su destino,
y con los arcángeles benditos
cita urgente proclamó.


Al llegar al cielo como era de esperarse,
ocupado Dios permanecía,
y mucho tiempo tendría que esperar
para entrar a su oficina.


Las horas transcurrían
y la mariposa de impaciencia
se llenó,
sintió curiosidad y escuchar a través de
aquella puerta decidió.


Para sorpresa suya…
allí un pajarito le reclamaba a Dios
por no ser mariposa, argumentando:
“Que ésta era tan hermosa,
que del viento era predilecta bailarina,
que el arcoíris colorida la vestía
y que con esplendor
iluminaba el rostro de una flor”.


Entonces,
la mariposa una gran verguenza
sintió, al escuchar aquellas
idílicas palabras
de  profunda admiración.


Retornó a la tierra pensativa,
arrepentida de no ser agradecida,
y no sentirse bella y querida.


Recapacitó de su osadía
y al final vivió
su día cual la más hermosa,
orgullosa mariposa.


Emitido por emisora española escuchar en 1:53:47
http://www.epikadial.com/mp3/lavozdelmar/ariel9enero2016.mp3




MARGARITA


Cuentan que en el reino de las flores,
vivía una linda margarita,
que de blanco nácar se vestía
y en su cabello hermosas 
mariposas se lucían.


Cuentan que a menudo,
su fino y suave canto se escuchaba,
al compás del trinar de un copetón, 
quien hacía coro a su alegre canción.


Feliz la margarita una tarde conoció, 
a un gallardo y elegante abejón,
y quiso probar las mieles del amor.


Cuentan que en el reino de las flores,
una margarita enamorada se casó,
y a dos capullos en sus ramas cobijó.


Pero su canto un día cambió,
y coplas tristes aburrieron
al refinado copetón,
quien alzó el vuelo y se marchó.


Cuentan que en el reino de las flores,
ahora vivía una margarita
muda, lúgubre y marchita
y es que su amado,
resultó siendo un atrevido
y cruel abusador.


Cuentan que entre si y no te quieros
el siniestro abejón,
a la margarita deshojaba
sin ninguna compasión.


Poema publicado en el blog A mano alzada. Argentina



LOS CUERVOS Y UN TORNADO




Las risas salpicaban de alegría el agua de la piscina, discontinuas a veces invadían el espacio abierto para hacer eco en las paredes de los azulejos, y matizaban el embrujo de los juegos infantiles, otras veces, se transformaban en burbujas bajo el agua, que finalmente se disolvían para dejar rastros espumados.

El día liberaba en el cielo nubes oscuras y pesadas...era extraño, parecían correr para de pronto desnudar la intimidad azul del cielo.

Inesperadamente, una bandada de pequeños cuervos negro azabache, se posaba sobre los bordes de la piscina, graciosos y ligeros, tomaban agua y volaban aquí y allá, emitiendo sonidos chillones y grotescos, y con las ventiscas de sus alas  rozaban algunas cabezas.

Había una quietud sorpresiva y todos observábamos el espectáculo sin emitir palabra, ajenos al temor, pues estas aves inofensivas suelen visitar los espacios humanos en esta ciudad y es costumbre verlos... aunque no muy común agrupados como esa tarde...    

Algunos niños comenzaban a juguetear espantándolas y riendo con actitud burlesca, cuando de pronto se marcharon rápidamente, dejando algunas plumas meciéndose en la brisa, para luego caer al piso solitarias.

Caía la noche y llegaba el momento de partir, y con el quejo propio y la irreverencia infantil, por lo que significaba  abandonar la diversión ,  nos dispusimos a tomar el camino de regreso  a casa.

Lluvia y relámpagos comenzaban entonces a caer sobre la oscuridad y un viento torpe con sonido de corneta desafinada golpeaba bruscamente el auto.

A través de la ventana una señal de pare enloquecida daba vueltas... en ese momento el teléfono celular comenzaba a emitir un sonido estrepitoso e intermitente,  avisando de un funesto tornado atravesando la ciudad. El  miedo amedrentaba con pánico y un sentimiento de orfandad crecía, por la incerteza de cómo proceder.  
Nos paqueamos sigilosamente y decidimos esperar...no  habría más que esperar.

Pasó poco menos de media hora y nos dispusimos en el camino para continuar el viaje, los semáforos apagados avivaban  el caos y   mientras patrullas oficiales cerraban la vía, sus escandalosas sirenas, exaltaban  la ansiedad y angustia como zarpazos, queriendo despojar al corazón del  pecho. 

Obligados a  desviarnos por una gran avenida,   corríamos unos con otros autos, echándonos un vistazo como queriendo encontrar respuestas...

Al cabo de un tiempo casi eterno, por fin llegamos a casa, exhaustos... pero a salvo. 

Casa y autos fueron alcanzados por el tornado, sobre la calle que abandonamos por indecisión... o tal vez por instinto.


Al otro día, esa tarde...me pareció ver a una bandada de cuervos...



LA   LUNA  CAÍDA



Una noche,
la luna se cayó
del cielo…
apagada y fría
quedó tendida
allí sobre la tierra.

Los poetas consternados,
reaccionaron a tan
fatídico suceso,
algunos,
los escépticos,
viajaron desde lejos
desde otros continentes,
atravesaron
los mares y las selvas,
solo para comprobar
tal inconveniencia.

Otros,
los conformistas,
sintiéndose huérfanos
de su mayor inspiración,
se dedicaron a otras artes.


Y los pesimistas...
vacíos de ilusión,
murieron de tristeza.

Pero hubo otros poetas,
en los que más allá
de toda inspiración,
prevaleció su gran amor,
y de la luna carente ya
de brillo y hermosura,
oscura,
fea y fría,
la más fantástica poesía
se escucha en estos días.



EL SOÑADOR



Un barquito de papel
cual soñador con mucha fe,
se lanzó a navegar
por primera vez el mar.

Concentrado en su empeño
por cumplir ese gran sueño,
emprendió su viaje
con eufórico entusiasmo.

Pero ese día de mal humor
el mar andaba,
al no querer la luna
ser más su bella amada.

Y el barquito confrontó
aquella triste situación,
y un poema escribió
en nombre de ese amor.

Y la luna por el mar
fue de nuevo conquistada,
y el barquito aquel
tan sólo como una hoja de papel,
sucumbió con mucho honor,
pues mas allá de naufragar
a la luna pudo alcanzar.